La industria Fintech ha desarrollado en los últimos años un proceso de marcado crecimiento medido tanto por los niveles de adopción de los usuarios como por la cantidad de inversiones recibidas y nuevos productos ofrecidos. Si bien es muy probable que este proceso se intensifique en los próximos años, puede suceder que no transcurra con un correcto balance entre rápido crecimiento y una adecuada gestión de los riesgos. Este artículo propone analizar brevemente las características del desarrollo de esta industria, sus principales riesgos y señalar cómo una gestión de riesgo bien diseñada, aporta valor sin impedir el crecimiento, sino, por el contrario, potenciándolo.
Un mercado en fuerte crecimiento
A nivel global, de acuerdo a un estudio de Deloitte Financial Advisory, los ingresos de la industria Fintech han estado creciendo a una tasa de 11,7% anual en los últimos años. En el año 2018, dichos ingresos alcanzaban USD 92.000 millones y se estima que esta cifra ascienda a USD 188.000 millones para el año 2024.
América Latina acompaña esta tendencia global, según un estudio de LatamFintech Hub, que muestra que en el año 2019 se registraron 82 deals de inversiones por USD 2.000 millones, en el año 2020, 199 deals por USD 3.000 millones y únicamente en el primer trimestre de este año, 90 más por USD 1.300 millones.
De las 23 empresas cuya valuación supera los USD 1.000 millones, también conocidas como unicornios, 8 de ellas corresponden a empresas Fintech. Estas son: Pagseguro, Nubank, Stone, Prisma, Mercado Libre, Ualá, Ebank y D-Local.
Si bien Argentina no está entre los países que más inversiones reciben, cuyo ranking lideran Brasil, México y Colombia, el crecimiento del ecosistema local es muy significativo. En el año 2020, se duplicó la cantidad de empresas en comparación con las existentes en el año 2018, creciendo este número de 133 empresas a 268.
Características del crecimiento Fintech
Analizando detenidamente el crecimiento de las empresas Fintech, es posible identificar una serie de características propias de esta industria. Entre las más relevantes puede mencionarse las siguientes:
- Velocidad de crecimiento: la aceleración del ritmo de innovación tecnológica en las últimas décadas, la disponibilidad de información en un mundo cada vez más interconectado y el acceso al capital para alimentar el desarrollo de las empresas, son factores que favorecen la alta tasa de crecimiento.
- Rápido aumento de la oferta de productos: si se analiza con detenimiento la variedad de servicios que las empresas ofrecen a sus clientes, es fácil notar, que comienzan sus operaciones con una gama limitada de servicios para luego ir sumando rápidamente nuevas propuestas comerciales a sus clientes. Esto se produce por el costo marginal decreciente de ofrecer un servicio nuevo a los clientes existentes apoyado en una estructura de desarrollo de software y producto ya desarrollada.
- Crecimiento de participación de mercado: en la mayor parte de los mercados emergentes se observa una combinación de, por un lado, grandes porciones de la sociedad que no son atendidas por el sistema bancario tradicional, o lo son mínimamente, y por otro, una gran penetración de la telefonía celular. En este contexto, la posibilidad de lograr un rápido crecimiento de mercado, a partir de un proceso de desarrollo y comercialización de un producto inicial, es alta.
- Escasa atención al marco de control interno: los recursos económicos e intelectuales, son destinados en baja medida a la gestión de procesos de control y a la anticipación de riesgos futuros. Existe una priorización del uso de recursos hacia tareas de desarrollo de software, infraestructura o diseño de productos, por sobre la creación de un marco de identificación y gestión de riesgos.
Los principales riesgos de las empresas Fintech
Al realizar los procesos de identificación de riesgos, comúnmente conocidos como “risk assessments’‘, frecuentemente se comete el error de identificar una gran cantidad de riesgos sin una debida jerarquización de los mismos. Si se analiza con detenimiento, deberían ser considerados con un cierto orden de importancia, pudiendo mencionar los siguientes:
- Riesgos de tecnología: seguridad cibernética, continuidad de negocios, administración de datos, robo de identidad y de proveedores de tecnología.
- Riesgos financieros: de liquidez, tasa de interés, tipo de cambio, de crédito (incluyendo riesgo de modelos de crédito), de concentración y de capital.
- Riesgos legales y de cumplimiento asociados a la creciente presión regulatoria. Con distintos matices, en todos los países de la región existen crecientes requisitos regulatorios.
- Riesgo operaciones como fraudes, lavado de dinero, errores en la concertación de operaciones, fallas en las conciliaciones bancarias y/o en las registraciones contables, etc.
Existen también otros riesgos que deben ser cuidadosamente analizados, como por ejemplo, los riesgos reputacionales, los estratégicos y los ambientales.
Potenciar el crecimiento con la de gestión de riesgos
Una gestión de riesgos ágil y efectiva aporta claros y concretos beneficios que acompañan el crecimiento de una empresa. En primer lugar, permite analizar los riesgos asumidos durante el proceso de diseño de los nuevos servicios. Esto posibilita una gestión de los riesgos mucho más efectiva en comparación con una realizada luego del lanzamiento de los mismos. En segundo lugar, permite contar con un proceso de monitoreo continuo de los riesgos pudiendo anticipar potenciales problemas y aprovechar nuevas oportunidades. Por último, permite a la compañía tomar decisiones de negocios mejor analizadas, con una mejor evaluación de riesgos y con mayores posibilidades de lograr el éxito de manera sostenida en el tiempo.
Para lograr los beneficios detallados es necesario crear herramientas que se ajusten a las necesidades de cada organización atendiendo su nivel de desarrollo. Dentro de las mismas, puede mencionarse las siguientes: identificación de factores de riesgos y sus determinantes, análisis cuantitativo de probabilidad de ocurrencia e impacto, diseño y seguimiento de planes de mitigación, pruebas de estrés, continuidad de negocios, evaluación de nuevos productos y análisis de los riesgos de la estrategia corporativa.
Es posible diseñar prácticas de gestión de riesgos ágiles y simples que agreguen valor a las empresas y que acompañen el rápido crecimiento de las mismas. No se trata de ir más despacio sino de anticipar y contar con un mejor análisis de los posibles acontecimientos futuros.




